Los ilustrados y su compromiso con la población (2ª
parte)
Por el
Profesor Gustavo Cichero
Como se publicó en la primera parte de este
estudio, el compromiso cultural de los intelectuales de nuestra ciudad, no es
aislado. Distintos motivos movilizaron a los burgueses e intelectuales de todo
el mundo, a comprometerse con la educación de los sectores populares. En
algunos casos, el alto índice de delincuencia, en otros la difusión de
ideologías subversivas y en el nuestro, la necesidad de encaminar la nación por
la senda del progreso sostenido, tal como lo deseaban los ideólogos de la
generación Romántica.
Los tratados pedagógicos del Siglo XIX, se
preocuparon por la formación popular, pues además de solucionar los problemas
antes expuestos, dignificaba la moral de la población y lo perfeccionaba.
La educación en Europa y América, hacía
hincapié en despertar el patriotismo popular, moralmente virtuoso y útil para
la sociedad.
Los ilustrados gualeguayenses, asumieron como
un deber, la formación intelectual de sus vecinos. Así lo expresa Antonio
Medina:
“Como
miembro de una sociedad, estamos sujetos a las obligaciones que ella impone, no
ya con ese carácter casi divino establecido en la familia, sino determinado, por
la necesidad del auxilio mutuo del hombre. Hay también el deber de velar por la
perpetuidad de las sanas costumbres y el perfeccionamiento del linaje humano.”(1)
Queda claro que este referente de la
ilustración local, sentía la obligación de trabajar por el progreso cultural de
la comunidad en que se desarrollaba. Esta tarea, voluntariamente asumida, nació
desde su juventud. Medina, estudiante del Histórico Colegio de Concepción del
Uruguay así lo expresa en un discurso pronunciado en 1876:
“¡Cuán
satisfactorio ha de ser para el hombre
cumplir con el triple deber de la familia, de la sociedad y de la patria.
Hoy
nos ilustramos: unos favorecidos por alguna cooperación que prestan los
Gobiernos, otros debido a los sacrificios de sus familias que les proporcionan
las necesidades que exige la separación del hogar paterno; y así vamos
caminando paulatinamente, hacia el día que podamos hacer efectivas las
obligaciones que desde ya conocemos y que deseamos cumplir con la mayor buena
voluntad.

La respuesta a esta pregunta, Antonio Medina
y otros tantos que compartían sus ideas, la encontraron en el trabajo
voluntario y desinteresado, fundando y dirigiendo instituciones culturales,
económicas y de bien público que perduran hasta nuestros días, como la Sociedad Fomento
Educacional, la Biblioteca Popular,
el Club Tiro Federal, la Escuela Nocturna
“Cristóbal Colón” y la Sociedad Rural,
entre tantas otras que ya no existen.
Continuará
(1) MEDINA, Antonio. Páginas Sueltas: Colección de Artículos y discursos. Gualeguay.
Editorial de W. Martínez. 1905. Pág. 11.
(2) MEDINA. Antonio. Artículo publicado en “LA AURORA” de Concepción del
Uruguay. 25 de junio de 1876. En Páginas Sueltas. Ob. Cit. Pág. 12